Nunca imaginaron que serían pastores. Cuando Dios los llamó al ministerio en el 2016, se sintieron como Jeremías: jóvenes, inexpertos y abrumados. “¿Señor… estás seguro?” fue su oración.
Pero en el 2017, en medio de una prueba familiar difícil y diagnósticos médicos devastadores, entendieron que cuando Dios dice “el momento es ahora”, no es una sugerencia… es una confirmación.
Después de más de 15 años de servicio fiel, en el 2018 se les confió la obra fundada por los pastores Ángel y Raquel Otero. Dijeron “sí” con corazones temblorosos, pero llenos de fe.
Lo que comenzó como un acto de obediencia hoy es una pasión por pastorear, amar y guiar a otros hacia un Nuevo Encuentro y una nueva esperanza en Jesús.
Junto a sus 3 hijos, lideran con humildad, autenticidad y profunda compasión, caminando con otros así como Cristo ha caminado con ellos.
Su historia nos recuerda una verdad poderosa:
Dios no llama a los calificados… Él califica a los que llama.